El protocolo

PRESENTACIÓN  

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Germinal Peiro1 – Francisco J. Fernández Mañanes2 – María Josefa García Cirac3 – Bruno Navarro4

(1. Presidente del Consejo Departamental de La Dordoña; 2. Consejero de Educación, Cultura y Deporte de Cantabria; 3. Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León; 4. Presidente del Consejo Directivo de la Fundación Côa Parque

El Protocolo de Cooperación en materia de Patrimonio Arqueológico Rupestre (PCMPAR) que presentamos es el resultado de un largo recorrido en la gestión del Patrimonio Arqueológico Rupestre, por parte de cada institución firmante del mismo. Este acuerdo es la cristalización de una necesidad que las regiones y territorios de las áreas incluidas en las declaraciones de Patrimonio Mundial UNESCO con arte paleolítico del Sudoeste de Europa hemos ido detectando: LA NECESIDAD DE TRABAJAR JUNTOS Y DE COOPERAR PARA DESARROLLAR MEJOS GESTIÓN POSIBLE PARA EL PRIMER ARTE DE LA HUMANIDAD.

La enorme responsabilidad que nuestros territorios tienen como albaceas de las más antiguas e importantes expresiones artísticas del género Homo, ha impulsado a los firmantes a buscar una alianza amplia entre todos los agentes involucrados en la gestión sostenible de este formidable legado. Así, entre febrero de 2017 y julio de 2018, se han ido adhiriendo todos los actuales firmantes del protocolo, a partir de la primera firma entre los gobiernos regionales de Dordoña y Cantabria.

El PCMPAR es un documento que liga patrimonios de la Prehistoria, pero también a ciudades, pueblos y personas de tres países hermanos que trabajan en torno a la conservación, valorización y difusión de uno de los más excepcionales Patrimonios de la Humanidad: el Arte del Paleolítico, el primer arte de la humanidad.

La importancia de esta herencia milenaria, que abarca 300 siglos de historia del arte (entre hace algo más de 40.000 años y 10.000 años antes del presente), ha sido respaldada por organismos como la UNESCO o el Consejo de Europa y, obviamente, por los estados y gobiernos (nacionales y regionales) que lo albergan y gestionan. Y es posible impulsar un mayor reconocimiento por parte de las poblaciones locales que habitan en torno a los sitios arqueológicos que lo preservan. Es por ello, que las administraciones autonómicas y locales con competencias en la gestión de estos bienes debemos asumir el papel que nos compete y sumar esfuerzos para que, al final, la valorización social de este formidable legado alcance un nivel acorde al valor real de los bienes.

En este sentido, las entidades a las que representamos han decido dotarse de un marco de colaboración que permita incrementar la cooperación técnica entre nuestras regiones para el fomento de actuaciones conjuntas en los campos de la investigación, la conservación y la difusión cultural y turística sostenible del Patrimonio Arqueológico de nuestros territorio, en especial del arte rupestre más antiguo de los europeos, con el objetivo de que la sociedad tome conciencia del valor excepcional y del potencial cultural y turístico que las manifestaciones rupestres poseen.

Trabajar en red es, además, otro objetivo de nuestra alianza en torno al arte rupestre. En un mundo globalizado y con una oferta cultural y turística amplia, es preciso sumar esfuerzos para distinguirse de otras ofertas y alcanzar la excelencia en la gestión integral de los recursos prehistóricos que ofrecemos a la sociedad como referentes de nuestros territorios. Compartimos un patrimonio común, pero también un fuerte sentimiento identitario con las más antiguas expresiones del genio humano y ello es razón suficiente para trabajar juntos.

A escala europea, la oportunidad que nos brinda la cercanía entre nuestras regiones, no debe obviarse. En apenas 1.000 Km (los que separan las localidades de Montignac, en Dordoña-Franca, y Vila Nova de Foz Côa, en Portugal), nuestras regiones, valles y pueblos guardan decenas de sitios y miles de manifestaciones rupestres del Paleolítico que nos hablan de una unidad cultural que se remonta a casi 40.000 años. También albergamos tres declaraciones de bienes seriados de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y una mención de Itinerario Cultural del Consejo de Europa. Sin duda, estamos ante un hecho formidable y una coyuntura que raramente se produce dentro del Patrimonio Cultural europeo.

Por separado, nuestros territorios somos importantes destinos basados en el Patrimonio natural y arqueológico; pero juntos, somos la más amplia e importante oferta de Europa en Patrimonio prehistórico y natural asociado.

Esperamos que la unión de referentes de la Prehistoria mundial (y de auténticas marcas turísticas), como Lascaux, Altamira , Siega Verde y Côa (sin olvidar al resto de enclaves), sirva para seguir trabajando en la dinamización de un turismo sostenible y de calidad basado en el primer arte de la humanidad, pero también para el desarrollo y progreso de nuestras regiones y sociedades que son, a la postre, las protagonistas de este trabajo de cooperación.

 

Valladolid, 9 de noviembre de 2018.

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